Los Gypsies: rock sesentero entre Puebla y Chiapas

0

Polo Bautista

Texto publicado originalmente en el blog de la Revista Sputnik (22/04/2021). Link: http://www.sputnikdos.com/2021/04/los-gypsies-rock-sesentero-entre-puebla.html

Los Gypsies o Los Gitanos fue un conjunto poblano surgido presumiblemente en 1963. Existen numerosos grupos que lamentablemente no lograron registrar su música, las causas pudieron haber sido muchas e indefinidas. Pero su importancia y legado resultan suficiente como para darles una merecida mención en los anales del rock and roll mexicano.

Los Gypsies o Los Gitanos fue un conjunto poblano surgido presumiblemente en 1963. Por sus filas pasaron músicos importantes que hicieron ruido dentro y fuera del estado; así como predecesor directo de la afamada banda Los Frailes. Su primera alineación estuvo compuesta por Arturo Álvarez (guitarra), Enrique González “El Gallo” (guitarra), Ismael Espinoza “Donis” (trompeta), José Madrid “El Cherokee” (saxofón), Raúl Fernández “La Boa” (bajo) y Alberto Reyes “El Tles cuatlos” (batería). La mayoría pertenecientes al Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec (CENHCH).

Los Gitanos se formaron principalmente de dos conjuntos juveniles que no prosperaron, por una parte Los Golden Stars fundado por los hermanos Espinoza, del cual se desprendió Álvarez; y Los Fantasmas del Rock donde participó González, quien espoleó a sus compañeros del CENHCH para formar Los Gypsies.

Al comienzo existieron muchas carencias de todo tipo, principalmente lo referente a instrumentos, por ejemplo, González empleaba una guitarra acústica para rocanrolear, por otra parte, Álvarez fabricó su primera guitarra eléctrica y usó la consola doméstica a manera de amplificador, lo mismo Reyes que practicaba sus ritmos con cucharas. Sin embargo, fue el padre de González quien los apoyó para adquirir sus primeros instrumentos. Reyes recuerda: “A él (Enrique González) le sacó su guitarra, a “La Boa” (Raúl Fernández) le sacó su bajo, a Ismael Espinoza una trompeta… Y así comenzamos a tocar canciones, ya que me ofreció una batería”.

Sus primeros temas fueron covers de conjuntos nacionales encumbrados como Los Rebeldes del Rock, Los Locos del Ritmo o Los Teen Tops. Comenzaron su trayectoria musical de la forma habitual para cualquier grupo incipiente, localizaban fiestas, eventos y reuniones en los que pudieran exhibirse sin paga alguna. Su primera presentación ocurrió durante un festival celebrado en el parque Paseo Bravo.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Gradualmente se hicieron de renombre, hasta que alternaron con bandas angelopolitanas consolidadas como los Demonios del Rock y Los Blue Jeans, con quienes se organizaban para realizar tocadas y eventos. También se presentaron en restaurantes como Tropicana, lo mismo que clubes exclusivos, por ejemplo, La Lave al interior del Hotel Gilfer, de igual manera, el balneario Agua Azul y en todas las fiestas escolares.

Así transcurrió algún tiempo y aproximadamente en 1964 Reyes había dejado la batería para desempeñarse como vocalista. Su lugar lo ocupó Miguel Ángel Rosado “El Yuca”, un músico más avezado y con aptitudes de liderazgo. Según Reyes, fue gracias a Rosado que tuvieron la oportunidad de audicionar y convenir un trato para grabar, pero al mismo tiempo esto causó su separación: “Nos consiguió un contrato en México, en la RCA Víctor y yo iba como cantante, no iba como baterista del grupo, y yo pensé ‘Nos van a tronar’. Pero no… para no hacerla larga nos dicen: ‘Sale, firmen el contrato’. Y firmamos Los Gypsies. Pero entonces surgió ahí la semilla de los compañeros, que sí que no y fue cuando nos dividimos… que cada quien haga su grupo. Entonces Arturo Álvarez quien era el guitarrista se salió, y yo y ‘El Cherokee’, casi medio grupo se salió y medio grupo se quedó, que es cuando surgen ahí Los Frailes”.

De esta forma Los Gypsies se dividieron, por una parte Rosado y sus partidarios se reorganizaron para formar un conjunto nuevo llamado Los Frailes, integrado por Espinoza, Fernández y González; también integraron al ex Demonio Rodolfo Apango y José Arabi (vocalista). Ellos retomaron el contrato con RCA Victor, que culminó hasta donde se conoce en la grabación de dos sencillos, un EP y su inclusión para algún LP acoplado de rock and roll. Por su parte, los gitanos continuaron siendo Reyes, Madrid y Álvarez; así como el ex Demonio Juan Guerra (vocalista y bajo) y José Luis Ricart “Ricachá” (teclado), a manera de reemplazo para sus anteriores compañeros. 

Sin embargo, Los Gypsies no menguaron. A mediados de aquella década la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma los contrató para una gira programada de nueve días en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, donde fueron bien recibidos al igual que promovidos por la familia Chapital, quienes tenían contactos con periódicos y radiodifusoras locales: “El señor Chapital era compadre del papá de ‘Ricachá’, eran poblanos pero se fueron a vivir a Tuxtla Gutiérrez Chiapas y ahí hicieron un negocio que por cierto se hicieron ricos… El señor Chapital lo hacía porque su hija era novia de ‘Ricachá’, inclusive nos dieron una casa, nos compraron camas, nos daban de comer, nos conseguían tocadas…”, comenta Reyes. Un contrato de nueve días que terminaron siendo dos años.

Su estancia en el estado del sureste fue un éxito. Recorrieron prácticamente todos los municipios chiapanecos y tocaron en ferias, cafés, al igual que los mejores restaurantes como el Flamingos. Sin embargo, debido a la lejanía familiar y muy probablemente al hastío, Los Gypsies decidieron volver a Puebla y disolver el grupo.

Algunos se incorporaron a la etapa final con Los Frailes, como fue para Reyes, Álvarez y Madrid; Guerra se integró o formó otros conjuntos destacados, por ejemplo, 2 + 2, posteriormente 2 + 2 de Colombia, Juan Guerra y su Rock Music. Y Ricart emprendió interesantes aventuras en la escena roquera tanto capitalina como poblana de los setenta con diversas agrupaciones: Bandido, Freeway, Tryciclo y El Trio que suma 7.

Para 1970 la primera generación de rocanroleros angelopolitanos se había extinto casi por completo (a saber, los Demonios del Rock, Los Blue Jeans y Los Teddy Gangs), dando paso a una nueva camada de músicos y grupos influenciados principalmente por la “Ola inglesa” y posteriormente el jipismo con su inherente psicodelia. Los Gypsies no sólo surcaron parte de aquel tránsito generacional rocanrolero, también fueron instrucción musical para posteriores exponentes importantes, y en suma, llevaron su trabajo fuera de la entidad poblana con mucho prestigio. Infortunadamente no existen grabaciones de su música, por lo que resulta necesario recurrir al memorial colectivo, que si bien es falible, aporta suficiente información para reconstruir a grandes rasgos parte de la historia del rock and roll angelopolitano. Una memoria que debería preservarse lo mejor posible.

Los Teddy Gangs: poblanos en Acapulco

0

Polo Bautista

Texto publicado originalmente en el blog Acordes y Desacordes, de la Revista Nexos (07/04/2021). Link: https://musica.nexos.com.mx/2021/04/07/los-teddy-gangs-poblanos-en-acapulco/

Los Teddy Gangs fue una agrupación rocanrolera poblana que desde el comienzo se distinguió de sus congéneres sesenteros. Fundada por los hermanos Misael (requinto) y Sirio Polanco (batería) presuntamente entre 1959 y 1960, los también conocidos “ganstercitos” pertenecían a una clase económica más acomodada que la mayoría de las bandas angelopolitanas, lo cual claramente se reflejaba en sus elegantes atuendos e instrumentos propios. Se les solía encontrar por aquel entonces en los refinados restaurantes La Marina y Tropicana, el spa contiguo al balneario Agua Azul o el centro recreacional Parque España. También amenizaron fiestas particulares y eventos en la Universidad de Tlaxcala y Puebla.

El nombre del grupo, según algunas versiones, lo determinó Misael, cuando imaginó a su hermano Sirio (de complexión rolliza semejante a los afelpados osos “Teddy”) como líder en una agrupación rocanrolera.  Proveniente de aquella temprana alineación sobresale Jaime Guerra (guitarrista y bajista), quien conoció a los hermanos Polanco durante una fiesta y lo invitaron a Los Teddy Gangs. Posteriormente formó parte brevemente de los Demonios del Rock, aunque finalmente volvió con los gánsteres al tiempo que emprendían lo que fue su verdadero destino musical: Acapulco.

A inicios de los años sesenta, Los Teddy tuvieron una fuerte, constante y exitosa actividad en Puebla, aunque resultó muy corta. Lo cierto es que los hermanos Polanco le escribieron a su primo Tomás Guerrero, quien era dueño de numerosos centros nocturnos en Acapulco, para decirle que tenían un grupo de rock and roll y le solicitaron una audición. Guerrero aceptó con gusto, los invitó a que pasaran quince días en el puerto, pero terminaron por quedarse muchos años en condiciones prósperas y prestigiosas, sin volver a Puebla más que ocasionalmente y para asuntos personales.

En Acapulco, se presentaron por primera vez en un pequeño bar situado junto a la costera Miguel Alemán. Se  llamaba Bambú y era propiedad del cubano Manolo Viñas. Al instante encontraron éxito, en especial con los turistas angloparlantes que se identificaron alegremente con la música de moda en sus países. Guerra comenta: “En aquel entonces nos decían los twist, porque fuimos el primer grupo que llegó a Acapulco con ese tipo de música: rock y twist”.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Los Teddy Gangs pronto fueron ampliamente solicitados y se presentaban hasta tres veces en diferentes locaciones de Acapulco durante una sola noche. Por ejemplo, comenzaban su jornada en el pequeño bar Pao Pao, después se trasladaban al famoso Jarana del Hotel Hilton y se amanecían en el Congo 69. Así trabajaron muchísimas noches durante aquella década. No obstante, lo anterior les atrajo conflictos con el Sindicato de Músicos de Acapulco, quienes no los consideraban parte del gremio y se oponían a que les concedieran espacios para trabajar. Sin embargo, al final terminaron por aceptarlos, pues era innegable su capacidad artística, a pesar de ser músicos empíricos.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Musicalmente, Los Teddy Gangs resultaron excelentes ejecutantes, muy apegados por lo general a las versiones originales de las canciones que interpretaban en inglés. Es reconocido entre varios músicos angelopolitanos de aquella época el gran talento que exhibían, aunque su estilo distaba mucho del habitual, pues eran sobrios y serios sobre el escenario.

En 1964, tuvieron oportunidad de grabar un LP. Guerra narra lo ocurrido: “Un amigo árabe que iba a diario al bar Jarana del Acapulco Hilton nos invitó un día ir a Peerless. Dijo que él conocía al señor Eduardo Magallanes (director artístico en esa disquera) y que nos quería llevar a grabar un disco”. La oferta no atrajo inmediatamente a los gánsteres pues, además de estar muy bien remunerados, tenían prohibido desatender sus obligaciones laborales en el Hotel Hilton. No obstante, llevados más por curiosidad que por necesidad, durante sus vacaciones decidieron atender el ofrecimiento: “De manera que fuimos a Ciudad de México sin ningún conocimiento de lo que íbamos a hacer. Fuimos a Peerless y el señor Magallanes nos dio un disco, nos dijo que pues había que aprenderse esas piezas. Ya nada más oíamos una o dos veces una pieza y la tocábamos”.  Los Teddy Gangs grabaron el disco en muy poco tiempo y sin más regresaron a Acapulco para continuar con sus ocupaciones.

El disco apareció intitulado La vida es como un gran hotel. Al frente se observa a Los Teddy alrededor de la alberca del Hotel Villa Vera Spa & Raquet Club en Acapulco, propiedad del músico suizo Ernst Heinrich, mejor conocido como “Teddy” Stauffer o “Mr. Acapulco”. Los músicos que participaron en dicha placa fueron Misael Polanco (guitarra), Sirio Polanco (batería), Jaime Guerra (bajo), Francisco Ramírez (piano), Humberto Ramírez (saxofón) y Bruno Ávila (vocalista). Asimismo, apareció un sencillo con las melodías “La vida es como un gran hotel” y “Pensando en mí”.

El LP está compuesto por diez adaptaciones (covers) de buena manufactura, aunque llaman la atención los temas seleccionados, debido a que no pertenecen al repertorio rocanrolero habitual. Algunas melodías sobresalientes son: “La vida es como un gran hotel” (compuesta originalmente por Felice y Boudleaux Bryant para The Everly Brothers en 1960 con el nombre “Just in Case”), “¡Fue Pepito!” (tema adaptado de la versión de Sheb Wooley titulada “Purple People Eater” de 1958) y también “24 horas al día” (escrita por Gene Pitney en 1962 para Roy Orbison bajo el título “Today’s Teardrops”).

Para finales de 1960, los gánsteres se afirmaron como una de las agrupaciones con más presencia rocanrolera en Acapulco. Recorrieron prácticamente todos los bares, restaurantes y centros nocturnos del corazón turístico más importante de México en aquella década. Sin embargo, la carga laboral excesiva y la vida nocturna del puerto hicieron mella en algunos integrantes y sus familias, por lo que paulatinamente dejaron al grupo para retomar sus deberes hogareños. Ese fue el caso de Guerra: “Yo me salí de Teddy Gangs en sesenta y nueve, en ese año di las gracias porque tenía que estar en mi casa en Puebla, ya tenía tres niños”. Iniciada la década setentera, las huellas de los gánsteres se perdieron sin que se supiera con certeza su derrotero.

Como se mencionó al comienzo, Los Teddy Gangs fueron una agrupación diferente. Desde su repertorio musical, las plazas donde se presentaron, la calidad interpretativa que exhibieron, todo con cierta altivez. Además, ostentan doble reconocimiento como pioneros del rock and roll tanto en la Angelópolis como en Acapulco. Existen pocas fotos de sus integrantes y tanto su LP como el sencillo son verdadera piezas de colección.   En 2014, Peerless remasterizó dicha placa para CD, bajo la serie coleccionable “Los originales. El rescate de la buena música”. Nada o casi nada se sabe de aquellos gánsteres por estos días, aunque aún los podemos recordar gracias a sus curiosas melodías.

Los Demonios del Rock, trazos para una historia del rock poblano

0

Polo Bautista

Texto publicado originalmente en el blog Acordes y Desacordes, de la Revista Nexos (01/03/2021). Link: https://musica.nexos.com.mx/2021/03/01/demonios-del-rock-trazos-para-una-historia-del-rock-poblano/

El 24 de septiembre de 1960, unos estudiantes pertenecientes al Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec marcaron sin proponérselo un hito en la vida musical de Puebla. Se trataba de Juan Guerra (guitarra y voz), Eugenio Pérez (requinto) y Francisco Alba Odilón (bajo), quienes amenizaron una tardeada en su escuela con el nuevo ritmo que invadía todo el país. El programa estuvo conformado por temas de éxito comprobado como “El tigre”, “Tutti frutti” y “La plaga”. Tal evento se convirtió, hasta donde es posible corroborar, en uno de los primeros recitales de rock and roll que tierras angelopolitanas atestiguaron jamás. Todo bajo los acordes y gozosas entonaciones de unos novicios Demonios del Rock.

Aquellos púberes poblanos al comienzo se hicieron llamar The Creole Boys o Los Muchachos Criollos, en honor a la melodía “King Creole” que interpretaba el legendario Elvis Presley. Sin embargo, durante una fiesta en el exclusivo club social La Cámara Junior, alguien les sugirió cambiarse el nombre al de los Demonios del Rock y desde entonces comenzaron a anunciarse bajo ese título.

Los Demonios del Rock estuvieron conformados principalmente por  Guerra, Pérez y Odilón, pero por sus filas pasaron numerosos músicos, entre ellos, Jesús Díaz (batería), Othón García (piano), Jaime Guerra (guitarra), Manfredo Yaguno (vocalista), Rodolfo Apango (bajo) y Mario Méndez (batería), entre los más recordados. Además, durante diversas fiestas o tocadas se suscitaron “palomazos” con integrantes de otras bandas, como Los Blue Jeans, por lo que ocasionalmente se les asocia con otros músicos.

De acuerdo con Erika Rocha Espinosa, en su tesis El rock and roll y su influencia en la cultura  poblana (1955-1969), los Demonios grabaron sus primeras canciones por intervención de Johnny Laboriel, vocalista del afamado grupo Los Rebeldes del Rock, quien fuera en vida gran amigo y compadre de Juan Guerra, quien cuenta: “Cuando (Los Rebeldes del Rock) vinieron por primera vez a Puebla, se les descompuso un amplificador y les prestamos otro con mucho gusto. Entonces hicimos amistad. Johnny venía a comer a la casa y un día me dijo: ‘Oye, no has grabado’. Entonces fuimos a la Ciudad de México y me presentó a Paco de la Barrera, quien era uno de los principales promotores del rock en español”.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Efectivamente, Guerra contactó con el entonces director artístico Francisco de la Barrera en discos Orfeón y a comienzos de 1962 salieron sus primeras grabaciones. Así pues, se materializó oficialmente la historia del rock and roll angelopolitano. Su tema debut, “A volar”, apareció en un LP acoplado llamado Explosivos twist Vol. III, vía el subsello DIMSA, el 29 de enero del mencionado año, junto a grupos relevantes como Bill Haley y sus Cometas, Los Locos del Ritmo y Los Crazy Boys. Los siguientes dos lanzamientos fueron en formato de sencillos 7” a 45 RPM, ambos igualmente bajo el subsello DIMSA. El primero se lanzó el 9 de marzo del 62, con la canción “A volar”, incluida en el acoplado previamente referido, pero se añadió la pieza “Tienes que salir”. Pocos meses después, en junio del mismo año, lanzaron otro sencillo promocional con las melodías “Solo enamorado” y “Twist del búho”.

Para entonces, los Demonios del Rock se consolidaron en Puebla como una de las agrupaciones más importantes. Animaron fiestas y convivios, tanto escolares como particulares; tocaron en numerosos cafés, salones y balnearios; cantaron para las estaciones radiales XEHR y XEPA; aparecieron en el programa televisivo nacional del momento, Premier Orfeón A Go-Go; visitaron con su música estados contiguos como Veracruz y México.

Federico Rubli, en su libro Estremécete y rueda, comenta sobre ellos: “…tuvieron un buen ritmo que evidenciaron con una excelente versión de ‘Anoche me enamoré’; otras muestras de la buena calidad de este grupo de corta existencia fueron los covers de ‘El twist del búho’, ‘Adolescente enamorado’ y ‘A volar’”.

Su repertorio, al igual que el de la gran mayoría de los primeros conjuntos sesenteros, estuvo compuesto por adaptaciones de rocanroles norteamericanos y versiones ya adaptadas por grupos nacionales como Los Locos del Ritmo, Los Teen Tops, Los Rebeldes del Rock y Los Crazy Boys, entre otros. En suma, su estilo fue desenfrenado y frenético, en palabras del ex guitarrista Jaime Guerra: “…hacíamos mímica, nos movíamos todos… Juan se tiraba hacia atrás… ¡éramos unos Demonios!”.

Así transcurrieron algunos años de puro rock and roll endemoniado hasta que finalmente, en 1964, lanzaron su único LP, intitulado Tijuana, bajo el subsello Maya. Es una placa compuesta por diez piezas que oscilan entre el frenesí y la dulzura adolescentes, con el distintivo sello rocanrolero de estos jóvenes poblanos. Entre algunos temas destacados se encuentran la ya varias veces mencionada “A volar” (pieza original del inolvidable Ritchie Valens que lleva por título “Come On, Let’s go), “Tijuana” (un tema de los Hollywood Persuaders cuyo título real era “Tijuana Surf) y “Las mellizas” (nada menos que su versión a un conocidísimo tema de John Lennon y Paul McCartney: “I Saw Her Standing There”.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Curiosamente, las piezas grabadas para los sencillos no aparecieron en el LP con excepción de la previamente mencionada “A volar”. Verdaderamente una pena, pues son melodías muy agradables que merecían un mejor trato.

A pesar de todo, la edad de oro del rock and roll mexicano había finalizado para 1964, dando paso a rocanroles frívolos, baladistas empalagosos y el predominio en radio de la llamada “Ola inglesa”, con grupos como The Beatles y The Rolling Stones. Los Demonios del Rock, después de una trayectoria exitosa que comenzó oficialmente en 1960, terminaron por separarse definitivamente entre 1964 y 1965,   posiblemente aquejados por desacuerdos entre sus integrantes, presiones familiares y escolares, la competencia profesional poblana y los cambios estratégicos en el negocio musical.

Algunos integrantes del grupo formaron parte de otros proyectos importantes. Por ejemplo, Rodolfo Apango participó posteriormente con Los Frailes; Jaime Guerra se integró a Los Teddy Gangs, otro conjunto pionero angelopolitano que encontró éxito y larga prosperidad en Acapulco (Peerless les grabó un LP titulado La vida es como un gran hotel a mediados de los sesenta) y Juan Guerra comandó numerosos conjuntos como Los Gypsies, en Chiapas, y el grupo 2 + 2, posteriormente llamado 2 + 2 de Colombia, el cual incursionó en la cumbia con buen éxito dentro y fuera del país.

Actualmente, para algunos el nombre los Demonios del Rock tiene tintes legendarios en Puebla. Pocos los recuerdan sin embargo y más pocos aún conocen con certeza su discografía o trayectoria. No obstante, al paso de las décadas se han vuelto materia de curiosidad para algunos coleccionistas y ciertos círculos culturales locales. Están muy alejados como influencia entre los músicos poblanos más jóvenes, a pesar de que sus protagonistas siguen ahí, algunos incrédulos, otros decepcionados o sin expectativas de que su legado sea redescubierto.