Sobre santos y ángeles a go-go

0

Polo Bautista

Texto publicado originalmente en el blog Acordes y Desacordes, de la Revista Nexos (07/03/2022). Link: https://musica.nexos.com.mx/2022/03/07/sobre-santos-y-angeles-a-go-go/?fbclid=IwAR2WAO3kIPDAojsSFLB66rc_QKXKPMi8clCSU-tgYefZuN43ARU-QELmwlM

Entre 1966 y 1967, se filmó la cinta Los ángeles de Puebla… ángeles a go-go, dirigida por Francisco del Villar, con fotografía de Gabriel Figueroa y protagonizada por Julio Alemán, Kitty de Hoyos, Juan Ferrara, Carlos East, María Elena Marqués, Fernando Soler y María Duval. Trabajo cinematográfico de corte humorístico, con algunos tintes fantasiosos y dramáticos, la película versa sobre tres historias amorosas inconexas que utilizan como trasfondo distintos paisajes y edificaciones de la capital poblana.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Durante algunos breves minutos, en el filme aparece el grupo local Los Santos, con sus integrantes completamente afeitados de la cabeza, aunque tal característica nunca formó parte habitual de su estilo. En realidad, dicho aspecto fue la desafortunada consecuencia del encuentro que tuvieron, en vísperas de la filmación, con uno de los grupos universitarios que solían disputarse férreamente el control político al interior de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), con el agregado de que acostumbraban escarmentar a cuanto greñudo descuidado podían capturar por la calle. Varios melenudos rocanroleros poblanos y de otras partes cayeron en sus manos.

Cuentan algunos pioneros rocanroleros angelinos que su actividad musical nunca estuvo vedada. Si bien llegaron a ser reprendidos –con cierta fuerza algunas veces–, esto se debió en gran medida al supuesto alboroto que producían. Para Alberto Reyes, baterista de Los Gypsies, las agresiones hacia su gremio eran nimias: “Te tachaban de escandaloso, pero no había represión. Decían que era música fea, que no se vendía y que puro ruido, aunque al final te dejaban tocar y hacer lo que quisieras. Yo nunca vi un pleito y fui a muchos eventos. Era todo lo contrario: a la gente le gustaba, te aplaudía y salía contenta”. Aunque existen hechos que discrepan con esto último. Es el caso del vocalista Carlos Rocha, integrante de los Zarps Teen Agers y Los Dabky’s, quien una vez, terminada una presentación en la feria de Huejotzingo, fue detenido arbitrariamente por policías locales, quienes le trasquilaron la cabellera, lo amedrentaron y afortunadamente lo liberaron después de un rato.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Fuera de los ámbitos musicales, pero casi a la par del nacimiento del rock poblano, una importante conmoción se gestaba dentro de la máxima casa de estudios. En 1961, surgió el Movimiento de Reforma Universitaria, el cual estuvo impulsado por estudiantes y profesores que buscaban la reestructuración de la Ley Orgánica al interior de la Universidad. Dicha comunidad (vulgarmente conocida como “Los carolinos”) estaba conformada por priistas, socialistas, comunistas, metodistas y masones que simpatizaban con la revolución cubana y con ideologías de corte progresista. En franca oposición, se encontraban diversas agrupaciones conservadoras y católicas (además de gran parte de la prensa y también altos funcionarios del gobierno local), las cuales se aglutinaron en el Frente Universitario Anticomunista (FUA) y posteriormente formarían parte del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO).

Las disputas, sumamente violentas, entre “carolinos” y partidarios del FUA marcarían el devenir histórico angelopolitano durante los años sesenta. Pese a todo, el incipiente rock and roll local permaneció –con algunas excepciones– alejado de las declaraciones de corte político o ideológico y su principal ámbito fue el divertimento juvenil y el desarrollo de su estilo musical.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

En 1966, el equipo fílmico del director Del Villar se trasladó a la capital poblana para alistar los pormenores de la película. Por aquellos días cumplía su periodo el gobernador interino Aarón Merino Fernández (1964-1969) y la rectoría de la UAP se encontraba a cargo del doctor José F. Garibay Avalos (1965-1967). Las tensiones entre facciones universitarias antagónicas se habían distendido con la salida del gobernador Nava Castillo, pero permanecían las luchas por el poder y una abierta animadversión.

Bajo ese inquietante ambiente social, el novato y mancebo cuarteto Los Santos –integrado por José Luis Vázquez (bajista), Carlos Montiel (guitarra de acompañamiento), Hugo Mateos (baterista) y Enrique Duarte (guitarra solista)– se encontraba laborando con normalidad, cuando fue descubiertos por miembros de la producción cinematográfica.

“Tocábamos en el hotel del balneario Agua Azul y ahí nos vieron. A mí me gustan mucho las piezas instrumentales como ‘Vereda tropical’, ‘El paso del elefantito’ y varias de esas. Entonces, ellos me escucharon cuando interpretaba ‘Zorba el griego’ y yo creo que en ese momento se les ocurrió la idea. Después nos hicieron tocar para la película una versión un poco diferente: ‘Zorba el poblano’”, cuenta Duarte.

A pesar de los airados reclamos procedentes de otras agrupaciones y orquestas locales con mayor renombre, quienes exigían una oportunidad para aparecer en pantalla, Del Villar y compañía no se inmutaron y sostuvieron su decisión. Lo subsecuente para Los Santos fue viajar hacia el entonces Distrito Federal para grabar en los estudios Churubusco tres piezas instrumentales compuestas por Manuel Esperón, uno de los músicos más prolíficos de la llamada época de oro del cine mexicano. Sus melodías para la cinta fueron “El hombre orquesta”, “Este es el momento” y la mencionada “Zorba el poblano”.

Acerca de las razones que los orillaron a presentarse afeitados en el filme, Duarte dice: “Nos pelaron porque en ese entonces los estudiantes no dejaban que anduviera uno greñudo. Fuimos a firmar el contrato para la película al Zócalo de Puebla y resultó que también era el primer día de grabación. Estaba María Duval grabando en lo alto del campanario de la catedral, al lado de la campana María. Firmamos y de regreso caminábamos sobre Boulevard 5 de Mayo cuando muchos estudiantes nos alcanzaron a Vázquez y a mí; a José Luis lo tusaron de la cabeza como si fuera carreterita y a mí me dejaron la mitad con pelo y la otra rapada ¡Nos veíamos tremendos!”, comenta nuestro entrevistado, quien agrega: “El problema surgió después con Mateos y Montiel, porque ellos sí tenían su cabello y tuvieron que cortárselo, pues no podíamos vernos diferentes para la película. Eran los días en que los estudiantes estaban muy fuertes”. Aparte del guitarrista y el bajista, los universitarios también persiguieron al actor East, pero fracasaron en desfigurar su estampa cuando este logró escabullirse rápidamente a bordo de un taxi.

Semejantes trastadas se les suele atribuir a los adeptos del FUA, pero como se mencionó anteriormente, los rocanroleros además de ajenos a la política, realmente no tenían forma alguna de coincidir o simpatizar en ningún bando por sus intereses musicales y la estética que empleaban, la cual se inspiraba principalmente en grupos de Estados Unidos e Inglaterra (el lema de los “carolinos” era: “¡Cuba sí, yanquis no!”; mientras que los “fúas” defendían la expresión: “¡Cristianismo sí, comunismo no!”). Sin embargo, lo cierto es que tales abusos fueron habituales entre propios y extraños, siendo así que todavía se recuerda el correctivo efectuado a elementos de las bandas nacionales Los Yaki y Los Belmonts, cuando visitaron la entidad poblana, entre algunas más.

Para la cinta, Jorge Duarte, hermano de Enrique y quien fungía como representante del conjunto, se encargó de conseguir a los extras en la emblemática escena debut para Los Santos al interior del café del Barrio del Artista. Los músicos filmados fueron Mateos (batería), Duarte (guitarra) y Montiel (bajo). Mientras que Vázquez ocupó un sencillo papel de comensal bohemio entre las mesas del lugar, aunque el bajista más tarde participaría en otra entrega perteneciente a la saga del ídolo enmascarado Huracán Ramírez (La venganza de Huracán Ramírez, filmada en 1967 y lanzada en 1969), junto a otra agrupación angelopolitana llamada Los Novelistas.

Los ángeles de Puebla… ángeles a go-go se estrenó a comienzos de 1968 y sirvió en gran medida como escaparate para una ciudad que luchaba por modernizarse y equipararse a otras grandes urbes del país. No obstante, los acontecimientos registrados durante el fatídico 2 de octubre del mismo año en Tlatelolco no hicieron más que reavivar las energías insurrectas entre el estudiantado poblano por largos años y, consecuentemente, pusieron en entredicho la estabilidad política y social. Así, los idilios seráficos plasmados sobre la pantalla no podían ser más discordantes con el ambiente extremadamente polarizado de aquellos días (para reafirmar esta posición, basta con recordar otro suceso aberrante expuesto en la cinta Canoa: memoria de un hecho vergonzoso, de Felipe Cazals, filmada en 1976, pero situada temporalmente en septiembre de 1968).

Finalmente, Los Santos continuaron su bregar rocanrolero entre ferias, giras, convivios y frecuentes escapadas al D. F., donde se establecieron por algún tiempo con el nombre de Los Insantos, para luego disolverse. Enrique Duarte recorrió infinidad de agrupaciones (La Dinastía, Los Speedy, Grupo Zero, Rock Music, etcétera) con las que conoció gran parte del país, viajó a Guatemala e inclusive acompañó a Javier Bátiz en algunas aventuras. Actualmente, prosigue su actividad musical como elemento de la banda Retrorock.

Los Blue Jeans y su espectáculo de rocanrol sesentero

0

Polo Bautista

Texto publicado originalmente en el blog Acordes y Desacordes, de la Revista Nexos (04/10/2021). Link: https://musica.nexos.com.mx/2021/10/04/los-blue-jeans-y-su-espectaculo-de-rocanrol-sesentero/

Auténticos pioneros del género durante una época en que las grandes orquestas de salón, los tríos musicales y los danzones de barriada imperaban, Los Blue Jeans fueron sinónimo de buen rock and roll y diversión en Puebla, durante la década sesentera.

Fundado por los entonces adolescentes Enrique Aguilar (guitarra) y Rafael Hernández (vocalista), el grupo fue garantía de éxito no sólo gracias a su gran calidad musical, sino también por sus actos semi acrobáticos y desbordado humor picante sobre el escenario.

Bajo el nombre de Los Blue Kings, iniciaron su carrera musical hacia finales de los años cincuenta entre las aulas y pasillos del Instituto Normal del Estado y el Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec, donde la imberbe pareja deleitó tanto a camaradas como a profesores al lado de sus compañeros de grupo, Rafael del Valle (primera guitarra) y los hermanos Gustavo (bajo) y Guillermo (batería) San Martín. Aguilar sostiene: “La primera tocada fue en el auditorio del Instituto Normal del Estado, para celebrar la fiesta de una profesora cuando yo cursaba el tercero de secundaria. En esa presentación no teníamos guitarras eléctricas sino tan solo guitarras de madera, piano, una tarolita y un platillo”.

Con aquella primera formación obtuvieron gran revuelo, por lo que fueron ampliamente requeridos en todo tipo de reuniones, eventos públicos, balnearios, teatros y centros recreativos juveniles; pero fueron particularmente apreciados en la radiodifusora local XEHR, donde Josefa Benites (quien fuera esposa del propietario, Roberto Cañedo) los acogió con entusiasmo para que exhibieran periódicamente sus adaptaciones musicales de Elvis Presley, Bill Haley, Ricky Nelson y agrupaciones nacionales como Los Locos del Ritmo, Los Rebeldes del Rock o Los Teen Tops.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Para 1962 se celebró el primer concurso de rock and roll angelopolitano, en el que se hicieron con la máxima distinción: “Lo organizó el Ayuntamiento de Puebla en el Parque España; ahí participaron grupos conocidos en ese entonces, como Los Demonios del Rock y varios más. Por dos años consecutivos sacamos el primer lugar. Todavía conservo el trofeo que nos ameritó ese logro”, afirma nuestro entrevistado. En recompensa, obtuvieron la oportunidad de grabar sus primeras melodías mediante DIMSA, un subsello perteneciente a la disquera Orfeón.

Los músicos poblanos pronto viajaron hacia el entonces Distrito Federal, donde se pusieron a disposición del director artístico Francisco de la Barrera, quien les solicitó cambiar de nombre, dado que ya existía otra agrupación con idéntico apelativo. Entonces optaron por el título de Los Blue Jeans y en aquella ocasión registraron dos discos EP: el primero con las canciones “Hagamos una fiesta” y “Melodía del corazón” y el segundo con “Ella es así” y “La mosca existencialista”.   Un año más tarde, nuevamente grabaron otro EP con las piezas “Tiempo de verano” y “Ya tengo a mi chica”. Estas últimas se incluyeron en el LP acoplado de 1965 Confeti musical Vol. II, junto a diversos músicos en otro sello propiedad de discos Orfeón llamado Maya.

Cabe mencionar que todos los temas eran adaptaciones (o covers) de rocanroles norteamericanos. Por ejemplo, “Ella es así” pertenece a Charles Underwood y fue grabada originalmente en 1959 como “Ubangi stomp”; paralelamente, “Hagamos una fiesta” no es otra que “Let’s Have a Party”, escrita por Jessie Mae Robinson en 1957.   Es de llamar la atención que 1962 fue una fecha trascendental para el rock and roll angelopolitano, pues trazó su debut discográfico con los dos conjuntos más sobresalientes por aquellos años: Los Demonios del Rock, con su tema “A volar”, incorporado al LP acoplado Explosivos twist Vol. III, y Los Blue Jeans, con sus dos primeros sencillos. Tras las grabaciones, al grupo se le presentó la posibilidad de brillar lejos del terruño.

“El director del departamento de promociones y ferias de la cervecería Moctezuma nos propuso trabajo, se ofreció a comprarnos trajes, zapatos, camisas e inclusive viáticos. En ese entonces yo estudiaba el primer año de medicina; Del Valle también estudiaba, pero en Ingeniería Química. Aun así, nos fuimos y pasamos muchos años viajando por toda la república. Tocamos en teatros, toreos, carpas, restaurantes, bares y a donde nos mandaran. Permanecíamos regularmente ocho días en cada lugar, a excepción de las ferias grandes que duraban un mes o quince días”, comenta Aguilar, quien agrega: “Éramos toda una variedad, ya conocíamos al público. Empezábamos con canciones normalitas de rock y todo eso, pero cuando entrábamos al relajo de que Del Valle tocaba con los dientes, Guillermo arriba de la batería, el sube y baja que hacíamos con el saxofonista, más los albures. La gente se moría de la risa”.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Bien remunerados, equipados y adiestrados, Los Blue Jeans participaron también en la televisión nacional, en programas televisivos como Premier Orfeón A Go-GoFanáticos A Go-Go Baile con Vanart, entre otros, y se codearon con figuras muy reconocidas de la época como Pedro Vargas, Los Polivoces, Pily y Mayté Gaos, Carmen Salinas, Los Piccolinos, las Hermanas. Jiménez, el Dueto Fontana y un largo etcétera (“para mí son bonitos recuerdos, ya que cuando nosotros comenzamos, en la mayor parte del país no habían escuchado a un conjunto de rock en vivo. Nos trataban como reyes”). La aventura artística duró más de un lustro, con muy escasos reposos y casi siempre alejados de su tierra natal y su familia.

Al terminar los sesenta, algunos miembros de la agrupación decidieron volver a Puebla para retomar sus obligaciones familiares. El frenético andar de Los Blue Jeans, si bien fue prestigioso, excitante y económicamente lucrativo, también provocó extenuación, hartazgo y complicaciones personales para los músicos que desafortunadamente se separaron. Aguilar cuenta: “Me salí del grupo por una promesa que me forzaron a hacer para abandonar la música, lo cual me dolió muchísimo.  Yo estaba en Puebla, debido a un asunto familiar, y los muchachos en Playa Limones, Tabasco. Les hablé por teléfono para decirles que ya no iba a regresar, mis aparatos se los podían quedar y les pedí también que me pasaran una lana para sostenerme por un tiempo”.

Así, el frenético andar de Los Blue Jeans llegó a su término, pero la impronta dejada por Aguilar y compañía al despuntar los sesenta había penetrado rápidamente entre sus paisanos rocanroleros quienes intentaron emular su ejemplo. Muchos lograron instruirse junto a ellos, como los ex Demonios del Rock Francisco Alba Odilón y el recientemente finado Juan Guerra. Sin mencionar que otros recién comenzaban sus carreras musicales cuando ellos ya recorrían exitosamente el país con su particular estilo.

Hoy pocos recuerdan el espectáculo itinerante de los pioneros angelopolitanos. La presente generación de músicos y demás preocupados por la historia del género muy frecuentemente ignoran parte de sus andanzas. Queda entonces abonar contra la desmemoria y reintegrar un eslabón perteneciente al gran entramado del rocanrol mexicano.

Cine, lucha libre y rock and roll: la música en los filmes del Huracán Ramírez

0

Polo Bautista

Texto publicado originalmente en el blog de la Revista Sputnik (02/07/2021). Link: http://www.sputnikdos.com/2021/07/cine-lucha-libre-y-rock-and-roll-la.html

Bandas de culto y grandes muestras de rock and roll nacional en las aventuras cinematográficas del famoso enmascarado blanquiazul. Dirigidas en su gran mayoría por Joselito Rodríguez, la saga cinematográfica realizada sobre el ídolo del pancracio mexicano Huracán Ramírez, consta de siete films que comprenden el periodo 1952 hasta 1989. Las aventuras del enmascarado blanquiazul además de interpretar los clásicos combates entre técnicos y rudos exhibieron sutiles muestras del rock and roll nacional. Estos destellos los podemos encontrar específicamente en tres películas de los sesenta: El misterio de Huracán Ramírez (1962), El hijo de Huracán Ramírez (1965) y La venganza de Huracán Ramírez (1967).

En la primera película descubrimos al grupo rocanrolero Los Salvajes como acompañamiento musical (aunque nunca se salieron en pantalla), con una canción de Manuel Gallegos titulada “Mi copetitos”, interpretada por la actriz Titina Romay y bailada a ritmo de twist junto a Alfredo Fernández, alias “El Pichi”. Para el segundo film hicieron acto de aparición Los Sinners quienes acompañaron nuevamente la interpretación de Romay, pero a diferencia del conjunto Los Salvajes ellos sí aparecieron brevemente, aunque la mayoría de composiciones estuvieron principalmente a cargo del recientemente finado Armando Mazanero. En su libro Guaraches de ante azul Federico Arana comenta amargamente sobre aquella experiencia: “Los Sinners salíamos haciendo un play back que nos cubrió de vergüenza y oprobio”.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Finalmente para La venganza de Huracán Ramírez apareció un conjunto originario de la capital poblana surgido durante 1967. Llamados al comienzo Los Nobles y posteriormente Los Novelistas, estos se conformaron por el avezado rocanrolero Enrique González “El Gallo” (guitarra), quien anteriormente formó parte de Los Frailes y compuso los primeros rocanroles originales poblanos registrados para la RCA Víctor en 1965. Le siguió José Luis Vázquez “Popochas” (bajo), el cual tuvo posteriormente una breve participación en la película Los Ángeles de Puebla (1968) junto al grupo Los Santos. También el capitalino Pedro Orozco mejor conocido como “Peter” (vocalista), carismático y dinámico entusiasta del rock and roll relacionado al ámbito artístico de Ciudad de México, quien se hizo muy famoso en Puebla por sus estrambóticas interpretaciones de James Brown con el tema “Please, please, please”. Por último pero no menos importantes, estuvieron José Luis Herrera “El Pipis” (teclado) y Renán López (batería).

Se presentaron -invariablemente- al lado de Titina Romay y algunas bailarinas con la melodía “Besitos A go go”, autoría del poblano Zayas Galeana Tabe. No obstante, durante los preparativos del film en 1966 tanto el grupo Los Novelistas y la melodía antes citada eran prácticamente inexistentes, por lo que sus apariciones en el celuloide ocurrieron de manera algo afortunada.

El grupo encomendado originalmente para presentarse en la película del Huracán, fue otra incipiente banda poblana que llevó por singular nombre los 2 + 2, la cual estuvo integrada al inicio por Antonio Calderón (batería), Oscar Torija (guitarra), Enrique Limón “El Monster” (bajo) y los anteriormente mencionados Galeana (guitarra) y Orozco (como asistente del grupo durante sus presentaciones en vivo).   

Pero ¿cómo es que un grupo angelopolitano consiguió la oportunidad de aparecer en el film La venganza del Huracán Ramírez? Y todavía más importante ¿por qué se presentaron Los Novelistas en lugar del 2 + 2 con el tema de Galeana?»

Pues bien, “Peter” intercedió a favor del conjunto 2 + 2 gracias a sus conexiones con miembros de la producción cinematográfica. Por hacer mención, el afamado luchador galo Jean Safont, quien interpretó a los villanos bajo los pintorescos motes de “El diabólico Profesor Landru” y “Sansón el elegante” en la saga de Huracán Ramírez, resultó ser ni más ni menos que su padrastro. Por lo que es evidente la intercesión del carismático intérprete de “Please, please, please” a favor de los músicos poblanos.

En consecuencia, el grupo viajó a Ciudad de México en 1966 para demostrar sus aptitudes: “Tuvimos el gusto de conocer a Titina Romay, Pepito Romay, Joselito Rodríguez, David Silva, Carmelita González y a todos los que intervinieron en la película… fue ahí en su casa (de Titina) donde le cantamos las canciones”, asegura Galeana.»

Sin embargo, ante el cuestionamiento sobre alguna composición original del grupo, éstos admitieron que no contaban con ninguna y dejaron la residencia Romay algo desalentados ante un posible desaire. Pese a esto, Galeana declara con fervor: “Esa noche nos fuimos caminando y pasamos por donde está Bellas Artes… no sé cómo se me ocurrió tomar la guitarra y ahí, en frente de Bellas Artes comencé a hacer la de ‘Besitos A go go’… Al otro día llegamos, le toqué esa canción a Titina y me dijo ‘Me parece perfecta’”.

El tema de Galeana resultó apropiado para los Romay y el conjunto 2 + 2 saldría en La venganza de Huracán Ramírez junto a Titina. Mérito nada menor, si tomamos en cuenta que sería el debut para un conjunto rocanrolero angelopolitano dentro del cine mexicano con una pieza original. No obstante, justo después de su aparente logro se suscitaron discrepancias y dificultades entre los músicos que ocasionaron sorpresivamente su separación.

En vísperas de iniciar grabaciones y con el grupo 2 + 2 indispuesto, “Peter” y González acordaron rápidamente armar una nueva banda que los supliera, de esa forma nacieron Los Novelistas. Por otra parte, Galeana les cedió la melodía “Besitos A go go” para satisfacer lo solicitado por los Romay. Y finalmente, La venganza de Huracán Ramírez se rodó según lo programado para 1967, con Los Novelistas al lado de la joven actriz.

Con una duración que apenas sobrepasa los dos minutos, el tema “Besitos A go go” es un rock and roll muy característico de la segunda mitad sesentera: bailable, cursi pero candoroso y sobre todo jovial a la forma A go go. Instrumentalmente resalta el rasgueo y solo de guitarra realizado por González.

Pese a la desilusión infligida al 2 + 2 lo anterior no significó su final, poco después Calderón y Galeana se reorganizaron y adicionaron al grupo dos nuevos talentos, Gerardo Corte “El Chavo” (teclado) y principalmente el curtido ex Demonio del Rock Juan Guerra (bajo), quien abandonó al conjunto Los Grecos de Ciudad de México para retornar a Puebla y trabajar con sus jóvenes compañeros. Entonces los mejores años del grupo se presentaron con gran éxito y mucho empleo hasta entrados los setenta.

Por otra parte, Los Novelistas encabezados por González permanecieron en la capital mexicana una breve temporada más. Con los ingresos obtenidos por su aparición en la cinta adquirieron parte del equipo que tanto requerían. Trabajaron algún tiempo al lado de Luis “Vivi” Hernández, quien fuera vocalista de Los Crazy Boys, e inclusive algunos aseguran que tocaron en el Fórum de los Hermanos Castro. Tristemente al final se desbandaron y cada uno siguió por su lado. Sobresale el caso de González quien concilió tanto su carrera musical con la comedia y llegó a codearse con figuras como Paquita la del Barrio, Polo Polo y Jorge Falcón.

A grandes rasgos esa es la historia, pero a diferencia de Arana junto a Los Sinners, Galeana y Los Novelistas se sienten satisfechos con su contribución al rock and roll, aunque muy pocos conocen sus peripecias. Hasta el día de hoy, ellos permanecen en contacto y ocasionalmente hablan de esos tiempos, cuando su paisano Alejandro Lora y el Three Souls in my Mind aún no figuraban sobre los escenarios, en tanto que Los Novelistas, el 2 + 2, Los Santos y muchas otras bandas libraban sus propias luchas rocanroleras.

Los Frailes y su rock instrumental sesentero

0

Polo Bautista

Texto publicado originalmente en el blog Acordes y Desacordes, de la Revista Nexos (07/06/2021). Link: https://musica.nexos.com.mx/2021/06/07/los-frailes-y-su-rock-instrumental-sesentero/

Los Frailes fue un grupo de origen poblano con inclinación al rock instrumental. Surgió en 1965, como resultado de un conjunto anterior: Los Gypsies. Inicialmente, se hicieron llamar Los Monjes; sin embargo, el nombre ya pertenecía a una agrupación capitalina de aquella época, comandada por el tecladista Hesiquio Ramos. No hubo más remedio que adoptar el no menos religioso apelativo de Los Frailes.

En un principio, estuvieron conformados por José Arabi (vocalista), Enrique González “El Gallo” (primera guitarra), Rodolfo Apango (segunda guitarra), Raúl Fernández “La Boa” (bajo), Miguel Ángel Rosado “El Yuca” (batería), Ismael Espinoza Santaella “Donis” (trompeta) y José Madrid “El Cherokee” (saxofón). En su mayoría provenían del centro escolar “Niños Héroes de Chapultepec”, donde recibieron sus primeras lecciones musicales en la Orquesta Juvenil que dirigía el maestro Miguel Ángel Ávila Bello.

Al igual que muchos de sus congéneres sesenteros, Los Frailes trabajaron asiduamente la lista de éxitos rocanroleros que popularizaron principalmente agrupaciones encumbradas de la capital como Los Teen Tops, Los Rebeldes del Rock y Los Locos del Ritmo. Sin embargo y debido a la implementación de instrumentos de viento, modificaron sus temas a modo de que estos sobresalieran y en consecuencia viraron hacia un rock instrumental (aunque sin abstraerse completamente del canto), influenciados por conjuntos anglosajones como The Ventures y afines.

Al interior del grupo se erigieron dos figuras fundamentales. El primero fue González, quien desde muy pequeño aprendió sus primeras tablas dentro del medio musical junto a una efímera banda nacida a comienzos de aquella década llamada Los Fantasmas del Rock. Durante ese brevísimo periodo, conoció personalmente a figuras como César Costa, Julissa, Alberto Vázquez y Enrique Guzmán. Poco después formó a los antes mencionados Gypsies, quienes recibieron gran apoyo por parte de Roberto Cañedo Martínez, dueño de la radiodifusora XEHR; además, alternaron con grupos poblanos como Los Demonios del Rock y Los Blue Jeans.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Por otra parte, en 1964 se les unió desde Yucatán un músico avezado quien, tras relacionarse con González y sus compañeros, reformó la banda al grado de refundarla: “Estaban tocando Los Gypsies cuando llegó a Puebla un excelente baterista, Miguel Ángel Rosado ‘El Yuca’”, comenta el compositor y amigo de la agrupación Zayas Galeana Tabe. “Él comenzó a organizarlos con la colaboración de Enrique González Vargas y así se conformaron Los Frailes”.

La discografía conocida del grupo está compuesta por un EP homónimo, dos sencillos y su inclusión en el LP acoplado Primavera A Go-Go, con los temas “Te perdí” y “Pero yo no la conozco”. Todos registrados mediante RCA Víctor entre 1965 y 1967.

El primer corte que conforma su EP es “Atole champurrado”, escrito originalmente en 1961 por Kal Mann y Dave Appell para The Dovells con el título original en inglés “Bristol Stomp”. La diferencia entre las dos versiones es que la de Los Frailes es totalmente instrumental y en ella los alientos se alzan como protagonistas principales. Con esta pieza lograron su máxima popularidad y se instalaron en el recuerdo de muchos angelopolitanos.

Luego vino “Te perdí”, tema compuesto por González que inicia cadenciosamente con el saxofón para después dar paso a los versos de Pepe Arabi. “El toro solitario” es la otra pieza instrumental del disco (originalmente “The Lonely Bull”, escrita por Sol Lake y grabada por Herb Albert & the Tijuana Brass en 1962. Ambas versiones son muy similares, pues emplean a la trompeta como instrumento conductor.

Finalmente encontramos “Pero yo no la conozco”, de la autoría de Juan López Lee y Eduardo Magallanes para Los Baby’s. En la versión realizada por Los Frailes, se utilizaron nuevamente los alientos, pero sin modificar la jocosa letra. 

Con respecto a los sencillos, uno contiene los ya mencionados “Atole champurrado” y “El toro solitario”. El tercero es el tema instrumental “Telstar”, escrito en 1962 por Joe Meek para The Tornados. Curiosamente la adaptación hecha por Los Frailes sustituyó los efectos electrónicos y sonidos espaciales de la original con una habilidosa ejecución del trompetista Espinoza Santaella. Finalmente apareció “Tarahumara”, pieza instrumental de Enrique González que se caracteriza por su cadenciosa línea de saxofón y un solo de guitarra.

Habrá que subrayar que tanto “Te perdí” como “Tarahumara” son los primeros rocanroles originales hechos en Puebla.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

De esta forma, Los Frailes imperaron musicalmente en el territorio angelopolitano durante un par de años. No obstante y una vez consagrados, surgió entre algunos integrantes la inquietud de trasladarse al entonces Distrito Federal y hoy Ciudad de México para proseguir por nuevos caminos, aunque no todos estuvieron conformes: “Ya teníamos bien la carrera, bien padre de veras, y les dije ‘Vámonos a México’”, cuenta González. “‘El Yuca’ quien fue director artístico, el que llevaba los contratos y todo, no quiso. Entonces me salí de Los Frailes, reuní otros elementos y que nos vamos al DF. Al llegar, nos juntamos con Luis ‘Vivi’ Hernández”. De esa forma, nació otra agrupación llamada Los Novelistas, a quienes se recuerda especialmente por aparecer brevemente en el film La Venganza de Huracán Ramírez de 1967, junto a Titina Romay.

Lamentablemente, con la salida del “Gallo” el conjunto comenzó su paulatino declive y distintos músicos pasaron por sus filas, quienes si bien no deslucieron su estampa, tampoco le inyectaron nuevos bríos. Inclusive, Miguel Rosado abandonó posteriormente a sus compañeros, quienes naufragaron hasta poco antes de los setenta, para después separarse definitivamente.

Hoy día, resulta difícil conocer o entender las razones que motivaron a Rosado y demás frailes a negarse a migrar hacia la capital mexicana, aun cuando pasaban por su mejor momento. No obstante, tal disyuntiva significaba ya desde entonces desasosiego para muchos músicos poblanos que buscaban impulsar sus trabajos hacia nuevos horizontes.

Los Frailes concluyeron una etapa del rock en Puebla que podría denominarse como el de los fundadores o pioneros, la cual se caracterizó por una enorme algarabía en torno al rock and roll y sus practicantes. Aunque hacia finales de los sesenta, sobrevino cierto menoscabo para el género y al mismo tiempo una muy prolongada escasez en cuanto a grabaciones se refiere. Tuvieron que pasar dos décadas hasta la aparición de los LP del grupo Zebra (3) y el cantautor Carlos Arellano, con su placa Canciones domésticas, para que el rock poblano volviera a la senda correcta.

Los Fantasmas del Rock y los primeros rocanroles originales en Puebla

0

Polo Bautista

Texto publicado originalmente en el blog de la Revista Sputnik (26/05/2021). Link: http://www.sputnikdos.com/2021/05/los-fantasmas-del-rock-y-los-primeros.html

“El rock de los fantasmas” y “Partiré”, probarían que hubo iniciativa entre algunos rocanroleros poblanos por hacer música propia.

¿Cuál fue la primera composición rocanrolera original hecha en Puebla? Sin duda se trata de una cuestión aparentemente sencilla y a todas luces natural para cualquier interesado en los anales del rock and roll poblano. Sin embargo, la pregunta está lejos de solucionarse satisfactoriamente. A continuación se exponen brevemente algunos datos curiosos y ciertas luces al respecto.

Se tiene por común acuerdo que las primeras agrupaciones rocanroleras angelopolitanas surgieron a finales de los años cincuenta con los Demonios del Rock y Los Teddy Gangs. Ambos conjuntos pueden considerarse pioneros del rock and roll, aunque en ningún caso existen registros de composiciones propias, con todo y que las melodías grabadas en los sencillos de 1962 por los Demonios del Rock están acreditadas a algunos de sus integrantes, asunto por demás incorrecto, pues verdaderamente son adaptaciones o covers.

Conjunto efímero pero entusiasta, Los Fantasmas surgieron a comienzos de los años sesenta y estuvieron conformados por los hermanos René (bajo) y Óscar (batería) Ayón Rodríguez, Miguel Ángel Bashbush (teclado), Enrique Rosas (guitarra), Luis David Benavides (vocalista) y el antes mencionado González “Chessman” (requinto), apodado así por su parecido con el “bandido de la luz roja” Caryl Chessman. La mayoría estudiantes pertenecientes al Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec donde aprendieron sus primeras lecciones musicales en la Orquesta Juvenil.

De acuerdo con González, los hermanos Ayón y demás integrantes ya habían conformado la banda cuando él se integró de forma un tanto casual: “En una pinta de la escuela los conocí, me dijeron que iban a ensayar y yo les pregunté por lo que ensayaban, pues que un grupo de rock me contestaron y ya me les pegué… Logré gustarle a los muchachos, en ese tiempo jóvenes, chavos, teníamos doce años y me dijeron ‘¿por qué no entras al grupo?”. Entonces el joven “Chessman ocupó el puesto de requinto.

Como todas las bandas rocanroleras por aquellos días, tocaron sus adaptaciones de los grupos consagrados como Los Locos del Ritmo, Los Teen Tops o Los Rebeldes del Rock en la estación radiofónica XEHR propiedad de Don Roberto Cañedo, donde su esposa la señora Josefa Benites los escuchó tocar y generosamente decidió amadrinarlos con unos instrumentos eléctricos. Por si fuera poco, también los introdujo al ambiente artístico de las caravanas que organizaron cervecerías importantes como Corona y Cuauhtémoc Moctezuma para que amenizaran los intermedios de las grandes celebridades que visitaban la ciudad. Así, desde muy jóvenes incursionaron en el ámbito artístico aunque solo por una muy corta temporada.

Durante ese tiempo tuvieron experiencias interesantes y hasta divertidas como la que evoca con picardía González sobre César Costa, quien en los años sesenta solía vestir diversos suéteres de grecas. El solista alcanzó tanta popularidad que se volvió moda entre la juventud portar dicha prenda, y de alguna forma, se generó el rumor con respecto a una supuesta fábrica de suéteres que poseía.

Pues bien, “Chessman” comenta con cierto bochorno lo ocurrido durante aquella presentación en el otrora Teatro Variedades de Puebla: “Una señora muy conocida que se llamaba o se llama Ivonne Recek de Luke le regaló un suéter a César… Entonces a mí se me ocurrió decirle ‘¿oye César no tendrás un suéter que me regales?’. Ya te puedes imaginar mi ignorancia”. Claramente el joven guitarrista no lució desconocimiento, sino ingenuidad infantil al dar crédito a semejante patraña sobre la fábrica, pero no fue el único suceso memorable.

Otro momento singular ocurrió tras bambalinas, cuando la mismísima Julissa sufría de nervios escénicos previo a realizar su número y se confesó con Enrique al decirle: “Ay manito estoy rete nerviosa”. Siendo que verdaderamente los abrumados eran Los Fantasmas del Rock quienes realizaban sus primeras actuaciones a tan corta edad, mientras que Julissa ya figuraba en el ámbito rocanrolero nacional. Aquel día se presentaron además de César Costa, Julissa y Alberto Vázquez, el carismático Enrique Guzmán acompañado por la banda Los Salvajes, quienes generosamente le obsequiaron un cable a González para que pudiera conectar su guitarra eléctrica. Sin duda entrañables recuerdos.

Desafortunadamente, la falta de madurez les jugó en contra y el grupo Los Fantasmas del Rock se desbandó prematuramente, no sin antes incursionar en la composición. De acuerdo con González, el cantante Luis David Benavides compuso dos piezas que llevan por título “El rock de los fantasmas” y “Partiré”, los cuales probarían que hubo iniciativa entre algunos rocanroleros por hacer música propia durante el primer lustro sesentero. En otras palabras, serían los primeros rocanroles originales conocidos que únicamente se conservaron en la memoria de sus protagonistas.

Pero sorpresivamente a comienzos de 2020 y antes de la pandemia desatada por el Covid-19, algunos miembros fundadores del grupo Los Fantasmas se reencontraron para una celebración. Oscar Ayón, Miguel Ángel Bashbush y el varias veces mencionado González recordaron a ritmo del rock and roll los viejos tiempos en compañía de amigos y familiares. Increíblemente un tema compuesto por su desaparecido compañero Benavides se volvió a escuchar después de tanto tiempo (¡casi sesenta años!), y en esa ocasión quedó modestamente registrado gracias a la tecnología de los dispositivos móviles. “El rock de los fantasmas” es una pieza que reboza candidez juvenil, de sencilla ejecución y altamente bailable, con más semejanza a los rocanroles clásicos. Ciertamente una precoz manifestación de creatividad rocanrolera en Puebla.

Posterior a Los Fantasmas del Rock, “Chessman” integró otros conjuntos siendo con Los Frailes donde alcanzó uno de sus mayores méritos como compositor, pues registró para la RCA Víctor los primeros rocanroles realizados por un poblano intitulados “Te perdí” y “Tarahumara”. A pesar de que cuenta con una amplia trayectoria artística como músico y comediante al lado de figuras como Luis “Vivi” Hernández, Paquita la del Barrio, Jorge Falcón o Polo Polo, por su mente nunca se extraviaron aquellos primeros rocanroles que tocó junto a sus fantasmagóricos compañeros de juventud.

Los Gypsies: rock sesentero entre Puebla y Chiapas

0

Polo Bautista

Texto publicado originalmente en el blog de la Revista Sputnik (22/04/2021). Link: http://www.sputnikdos.com/2021/04/los-gypsies-rock-sesentero-entre-puebla.html

Los Gypsies o Los Gitanos fue un conjunto poblano surgido presumiblemente en 1963. Existen numerosos grupos que lamentablemente no lograron registrar su música, las causas pudieron haber sido muchas e indefinidas. Pero su importancia y legado resultan suficiente como para darles una merecida mención en los anales del rock and roll mexicano.

Los Gypsies o Los Gitanos fue un conjunto poblano surgido presumiblemente en 1963. Por sus filas pasaron músicos importantes que hicieron ruido dentro y fuera del estado; así como predecesor directo de la afamada banda Los Frailes. Su primera alineación estuvo compuesta por Arturo Álvarez (guitarra), Enrique González “El Gallo” (guitarra), Ismael Espinoza “Donis” (trompeta), José Madrid “El Cherokee” (saxofón), Raúl Fernández “La Boa” (bajo) y Alberto Reyes “El Tles cuatlos” (batería). La mayoría pertenecientes al Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec (CENHCH).

Los Gitanos se formaron principalmente de dos conjuntos juveniles que no prosperaron, por una parte Los Golden Stars fundado por los hermanos Espinoza, del cual se desprendió Álvarez; y Los Fantasmas del Rock donde participó González, quien espoleó a sus compañeros del CENHCH para formar Los Gypsies.

Al comienzo existieron muchas carencias de todo tipo, principalmente lo referente a instrumentos, por ejemplo, González empleaba una guitarra acústica para rocanrolear, por otra parte, Álvarez fabricó su primera guitarra eléctrica y usó la consola doméstica a manera de amplificador, lo mismo Reyes que practicaba sus ritmos con cucharas. Sin embargo, fue el padre de González quien los apoyó para adquirir sus primeros instrumentos. Reyes recuerda: “A él (Enrique González) le sacó su guitarra, a “La Boa” (Raúl Fernández) le sacó su bajo, a Ismael Espinoza una trompeta… Y así comenzamos a tocar canciones, ya que me ofreció una batería”.

Sus primeros temas fueron covers de conjuntos nacionales encumbrados como Los Rebeldes del Rock, Los Locos del Ritmo o Los Teen Tops. Comenzaron su trayectoria musical de la forma habitual para cualquier grupo incipiente, localizaban fiestas, eventos y reuniones en los que pudieran exhibirse sin paga alguna. Su primera presentación ocurrió durante un festival celebrado en el parque Paseo Bravo.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Gradualmente se hicieron de renombre, hasta que alternaron con bandas angelopolitanas consolidadas como los Demonios del Rock y Los Blue Jeans, con quienes se organizaban para realizar tocadas y eventos. También se presentaron en restaurantes como Tropicana, lo mismo que clubes exclusivos, por ejemplo, La Lave al interior del Hotel Gilfer, de igual manera, el balneario Agua Azul y en todas las fiestas escolares.

Así transcurrió algún tiempo y aproximadamente en 1964 Reyes había dejado la batería para desempeñarse como vocalista. Su lugar lo ocupó Miguel Ángel Rosado “El Yuca”, un músico más avezado y con aptitudes de liderazgo. Según Reyes, fue gracias a Rosado que tuvieron la oportunidad de audicionar y convenir un trato para grabar, pero al mismo tiempo esto causó su separación: “Nos consiguió un contrato en México, en la RCA Víctor y yo iba como cantante, no iba como baterista del grupo, y yo pensé ‘Nos van a tronar’. Pero no… para no hacerla larga nos dicen: ‘Sale, firmen el contrato’. Y firmamos Los Gypsies. Pero entonces surgió ahí la semilla de los compañeros, que sí que no y fue cuando nos dividimos… que cada quien haga su grupo. Entonces Arturo Álvarez quien era el guitarrista se salió, y yo y ‘El Cherokee’, casi medio grupo se salió y medio grupo se quedó, que es cuando surgen ahí Los Frailes”.

De esta forma Los Gypsies se dividieron, por una parte Rosado y sus partidarios se reorganizaron para formar un conjunto nuevo llamado Los Frailes, integrado por Espinoza, Fernández y González; también integraron al ex Demonio Rodolfo Apango y José Arabi (vocalista). Ellos retomaron el contrato con RCA Victor, que culminó hasta donde se conoce en la grabación de dos sencillos, un EP y su inclusión para algún LP acoplado de rock and roll. Por su parte, los gitanos continuaron siendo Reyes, Madrid y Álvarez; así como el ex Demonio Juan Guerra (vocalista y bajo) y José Luis Ricart “Ricachá” (teclado), a manera de reemplazo para sus anteriores compañeros. 

Sin embargo, Los Gypsies no menguaron. A mediados de aquella década la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma los contrató para una gira programada de nueve días en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, donde fueron bien recibidos al igual que promovidos por la familia Chapital, quienes tenían contactos con periódicos y radiodifusoras locales: “El señor Chapital era compadre del papá de ‘Ricachá’, eran poblanos pero se fueron a vivir a Tuxtla Gutiérrez Chiapas y ahí hicieron un negocio que por cierto se hicieron ricos… El señor Chapital lo hacía porque su hija era novia de ‘Ricachá’, inclusive nos dieron una casa, nos compraron camas, nos daban de comer, nos conseguían tocadas…”, comenta Reyes. Un contrato de nueve días que terminaron siendo dos años.

Su estancia en el estado del sureste fue un éxito. Recorrieron prácticamente todos los municipios chiapanecos y tocaron en ferias, cafés, al igual que los mejores restaurantes como el Flamingos. Sin embargo, debido a la lejanía familiar y muy probablemente al hastío, Los Gypsies decidieron volver a Puebla y disolver el grupo.

Algunos se incorporaron a la etapa final con Los Frailes, como fue para Reyes, Álvarez y Madrid; Guerra se integró o formó otros conjuntos destacados, por ejemplo, 2 + 2, posteriormente 2 + 2 de Colombia, Juan Guerra y su Rock Music. Y Ricart emprendió interesantes aventuras en la escena roquera tanto capitalina como poblana de los setenta con diversas agrupaciones: Bandido, Freeway, Tryciclo y El Trio que suma 7.

Para 1970 la primera generación de rocanroleros angelopolitanos se había extinto casi por completo (a saber, los Demonios del Rock, Los Blue Jeans y Los Teddy Gangs), dando paso a una nueva camada de músicos y grupos influenciados principalmente por la “Ola inglesa” y posteriormente el jipismo con su inherente psicodelia. Los Gypsies no sólo surcaron parte de aquel tránsito generacional rocanrolero, también fueron instrucción musical para posteriores exponentes importantes, y en suma, llevaron su trabajo fuera de la entidad poblana con mucho prestigio. Infortunadamente no existen grabaciones de su música, por lo que resulta necesario recurrir al memorial colectivo, que si bien es falible, aporta suficiente información para reconstruir a grandes rasgos parte de la historia del rock and roll angelopolitano. Una memoria que debería preservarse lo mejor posible.

Los Teddy Gangs: poblanos en Acapulco

0

Polo Bautista

Texto publicado originalmente en el blog Acordes y Desacordes, de la Revista Nexos (07/04/2021). Link: https://musica.nexos.com.mx/2021/04/07/los-teddy-gangs-poblanos-en-acapulco/

Los Teddy Gangs fue una agrupación rocanrolera poblana que desde el comienzo se distinguió de sus congéneres sesenteros. Fundada por los hermanos Misael (requinto) y Sirio Polanco (batería) presuntamente entre 1959 y 1960, los también conocidos “ganstercitos” pertenecían a una clase económica más acomodada que la mayoría de las bandas angelopolitanas, lo cual claramente se reflejaba en sus elegantes atuendos e instrumentos propios. Se les solía encontrar por aquel entonces en los refinados restaurantes La Marina y Tropicana, el spa contiguo al balneario Agua Azul o el centro recreacional Parque España. También amenizaron fiestas particulares y eventos en la Universidad de Tlaxcala y Puebla.

El nombre del grupo, según algunas versiones, lo determinó Misael, cuando imaginó a su hermano Sirio (de complexión rolliza semejante a los afelpados osos “Teddy”) como líder en una agrupación rocanrolera.  Proveniente de aquella temprana alineación sobresale Jaime Guerra (guitarrista y bajista), quien conoció a los hermanos Polanco durante una fiesta y lo invitaron a Los Teddy Gangs. Posteriormente formó parte brevemente de los Demonios del Rock, aunque finalmente volvió con los gánsteres al tiempo que emprendían lo que fue su verdadero destino musical: Acapulco.

A inicios de los años sesenta, Los Teddy tuvieron una fuerte, constante y exitosa actividad en Puebla, aunque resultó muy corta. Lo cierto es que los hermanos Polanco le escribieron a su primo Tomás Guerrero, quien era dueño de numerosos centros nocturnos en Acapulco, para decirle que tenían un grupo de rock and roll y le solicitaron una audición. Guerrero aceptó con gusto, los invitó a que pasaran quince días en el puerto, pero terminaron por quedarse muchos años en condiciones prósperas y prestigiosas, sin volver a Puebla más que ocasionalmente y para asuntos personales.

En Acapulco, se presentaron por primera vez en un pequeño bar situado junto a la costera Miguel Alemán. Se  llamaba Bambú y era propiedad del cubano Manolo Viñas. Al instante encontraron éxito, en especial con los turistas angloparlantes que se identificaron alegremente con la música de moda en sus países. Guerra comenta: “En aquel entonces nos decían los twist, porque fuimos el primer grupo que llegó a Acapulco con ese tipo de música: rock y twist”.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Los Teddy Gangs pronto fueron ampliamente solicitados y se presentaban hasta tres veces en diferentes locaciones de Acapulco durante una sola noche. Por ejemplo, comenzaban su jornada en el pequeño bar Pao Pao, después se trasladaban al famoso Jarana del Hotel Hilton y se amanecían en el Congo 69. Así trabajaron muchísimas noches durante aquella década. No obstante, lo anterior les atrajo conflictos con el Sindicato de Músicos de Acapulco, quienes no los consideraban parte del gremio y se oponían a que les concedieran espacios para trabajar. Sin embargo, al final terminaron por aceptarlos, pues era innegable su capacidad artística, a pesar de ser músicos empíricos.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Musicalmente, Los Teddy Gangs resultaron excelentes ejecutantes, muy apegados por lo general a las versiones originales de las canciones que interpretaban en inglés. Es reconocido entre varios músicos angelopolitanos de aquella época el gran talento que exhibían, aunque su estilo distaba mucho del habitual, pues eran sobrios y serios sobre el escenario.

En 1964, tuvieron oportunidad de grabar un LP. Guerra narra lo ocurrido: “Un amigo árabe que iba a diario al bar Jarana del Acapulco Hilton nos invitó un día ir a Peerless. Dijo que él conocía al señor Eduardo Magallanes (director artístico en esa disquera) y que nos quería llevar a grabar un disco”. La oferta no atrajo inmediatamente a los gánsteres pues, además de estar muy bien remunerados, tenían prohibido desatender sus obligaciones laborales en el Hotel Hilton. No obstante, llevados más por curiosidad que por necesidad, durante sus vacaciones decidieron atender el ofrecimiento: “De manera que fuimos a Ciudad de México sin ningún conocimiento de lo que íbamos a hacer. Fuimos a Peerless y el señor Magallanes nos dio un disco, nos dijo que pues había que aprenderse esas piezas. Ya nada más oíamos una o dos veces una pieza y la tocábamos”.  Los Teddy Gangs grabaron el disco en muy poco tiempo y sin más regresaron a Acapulco para continuar con sus ocupaciones.

El disco apareció intitulado La vida es como un gran hotel. Al frente se observa a Los Teddy alrededor de la alberca del Hotel Villa Vera Spa & Raquet Club en Acapulco, propiedad del músico suizo Ernst Heinrich, mejor conocido como “Teddy” Stauffer o “Mr. Acapulco”. Los músicos que participaron en dicha placa fueron Misael Polanco (guitarra), Sirio Polanco (batería), Jaime Guerra (bajo), Francisco Ramírez (piano), Humberto Ramírez (saxofón) y Bruno Ávila (vocalista). Asimismo, apareció un sencillo con las melodías “La vida es como un gran hotel” y “Pensando en mí”.

El LP está compuesto por diez adaptaciones (covers) de buena manufactura, aunque llaman la atención los temas seleccionados, debido a que no pertenecen al repertorio rocanrolero habitual. Algunas melodías sobresalientes son: “La vida es como un gran hotel” (compuesta originalmente por Felice y Boudleaux Bryant para The Everly Brothers en 1960 con el nombre “Just in Case”), “¡Fue Pepito!” (tema adaptado de la versión de Sheb Wooley titulada “Purple People Eater” de 1958) y también “24 horas al día” (escrita por Gene Pitney en 1962 para Roy Orbison bajo el título “Today’s Teardrops”).

Para finales de 1960, los gánsteres se afirmaron como una de las agrupaciones con más presencia rocanrolera en Acapulco. Recorrieron prácticamente todos los bares, restaurantes y centros nocturnos del corazón turístico más importante de México en aquella década. Sin embargo, la carga laboral excesiva y la vida nocturna del puerto hicieron mella en algunos integrantes y sus familias, por lo que paulatinamente dejaron al grupo para retomar sus deberes hogareños. Ese fue el caso de Guerra: “Yo me salí de Teddy Gangs en sesenta y nueve, en ese año di las gracias porque tenía que estar en mi casa en Puebla, ya tenía tres niños”. Iniciada la década setentera, las huellas de los gánsteres se perdieron sin que se supiera con certeza su derrotero.

Como se mencionó al comienzo, Los Teddy Gangs fueron una agrupación diferente. Desde su repertorio musical, las plazas donde se presentaron, la calidad interpretativa que exhibieron, todo con cierta altivez. Además, ostentan doble reconocimiento como pioneros del rock and roll tanto en la Angelópolis como en Acapulco. Existen pocas fotos de sus integrantes y tanto su LP como el sencillo son verdadera piezas de colección.   En 2014, Peerless remasterizó dicha placa para CD, bajo la serie coleccionable “Los originales. El rescate de la buena música”. Nada o casi nada se sabe de aquellos gánsteres por estos días, aunque aún los podemos recordar gracias a sus curiosas melodías.

Los Demonios del Rock, trazos para una historia del rock poblano

0

Polo Bautista

Texto publicado originalmente en el blog Acordes y Desacordes, de la Revista Nexos (01/03/2021). Link: https://musica.nexos.com.mx/2021/03/01/demonios-del-rock-trazos-para-una-historia-del-rock-poblano/

El 24 de septiembre de 1960, unos estudiantes pertenecientes al Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec marcaron sin proponérselo un hito en la vida musical de Puebla. Se trataba de Juan Guerra (guitarra y voz), Eugenio Pérez (requinto) y Francisco Alba Odilón (bajo), quienes amenizaron una tardeada en su escuela con el nuevo ritmo que invadía todo el país. El programa estuvo conformado por temas de éxito comprobado como “El tigre”, “Tutti frutti” y “La plaga”. Tal evento se convirtió, hasta donde es posible corroborar, en uno de los primeros recitales de rock and roll que tierras angelopolitanas atestiguaron jamás. Todo bajo los acordes y gozosas entonaciones de unos novicios Demonios del Rock.

Aquellos púberes poblanos al comienzo se hicieron llamar The Creole Boys o Los Muchachos Criollos, en honor a la melodía “King Creole” que interpretaba el legendario Elvis Presley. Sin embargo, durante una fiesta en el exclusivo club social La Cámara Junior, alguien les sugirió cambiarse el nombre al de los Demonios del Rock y desde entonces comenzaron a anunciarse bajo ese título.

Los Demonios del Rock estuvieron conformados principalmente por  Guerra, Pérez y Odilón, pero por sus filas pasaron numerosos músicos, entre ellos, Jesús Díaz (batería), Othón García (piano), Jaime Guerra (guitarra), Manfredo Yaguno (vocalista), Rodolfo Apango (bajo) y Mario Méndez (batería), entre los más recordados. Además, durante diversas fiestas o tocadas se suscitaron “palomazos” con integrantes de otras bandas, como Los Blue Jeans, por lo que ocasionalmente se les asocia con otros músicos.

De acuerdo con Erika Rocha Espinosa, en su tesis El rock and roll y su influencia en la cultura  poblana (1955-1969), los Demonios grabaron sus primeras canciones por intervención de Johnny Laboriel, vocalista del afamado grupo Los Rebeldes del Rock, quien fuera en vida gran amigo y compadre de Juan Guerra, quien cuenta: “Cuando (Los Rebeldes del Rock) vinieron por primera vez a Puebla, se les descompuso un amplificador y les prestamos otro con mucho gusto. Entonces hicimos amistad. Johnny venía a comer a la casa y un día me dijo: ‘Oye, no has grabado’. Entonces fuimos a la Ciudad de México y me presentó a Paco de la Barrera, quien era uno de los principales promotores del rock en español”.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Efectivamente, Guerra contactó con el entonces director artístico Francisco de la Barrera en discos Orfeón y a comienzos de 1962 salieron sus primeras grabaciones. Así pues, se materializó oficialmente la historia del rock and roll angelopolitano. Su tema debut, “A volar”, apareció en un LP acoplado llamado Explosivos twist Vol. III, vía el subsello DIMSA, el 29 de enero del mencionado año, junto a grupos relevantes como Bill Haley y sus Cometas, Los Locos del Ritmo y Los Crazy Boys. Los siguientes dos lanzamientos fueron en formato de sencillos 7” a 45 RPM, ambos igualmente bajo el subsello DIMSA. El primero se lanzó el 9 de marzo del 62, con la canción “A volar”, incluida en el acoplado previamente referido, pero se añadió la pieza “Tienes que salir”. Pocos meses después, en junio del mismo año, lanzaron otro sencillo promocional con las melodías “Solo enamorado” y “Twist del búho”.

Para entonces, los Demonios del Rock se consolidaron en Puebla como una de las agrupaciones más importantes. Animaron fiestas y convivios, tanto escolares como particulares; tocaron en numerosos cafés, salones y balnearios; cantaron para las estaciones radiales XEHR y XEPA; aparecieron en el programa televisivo nacional del momento, Premier Orfeón A Go-Go; visitaron con su música estados contiguos como Veracruz y México.

Federico Rubli, en su libro Estremécete y rueda, comenta sobre ellos: “…tuvieron un buen ritmo que evidenciaron con una excelente versión de ‘Anoche me enamoré’; otras muestras de la buena calidad de este grupo de corta existencia fueron los covers de ‘El twist del búho’, ‘Adolescente enamorado’ y ‘A volar’”.

Su repertorio, al igual que el de la gran mayoría de los primeros conjuntos sesenteros, estuvo compuesto por adaptaciones de rocanroles norteamericanos y versiones ya adaptadas por grupos nacionales como Los Locos del Ritmo, Los Teen Tops, Los Rebeldes del Rock y Los Crazy Boys, entre otros. En suma, su estilo fue desenfrenado y frenético, en palabras del ex guitarrista Jaime Guerra: “…hacíamos mímica, nos movíamos todos… Juan se tiraba hacia atrás… ¡éramos unos Demonios!”.

Así transcurrieron algunos años de puro rock and roll endemoniado hasta que finalmente, en 1964, lanzaron su único LP, intitulado Tijuana, bajo el subsello Maya. Es una placa compuesta por diez piezas que oscilan entre el frenesí y la dulzura adolescentes, con el distintivo sello rocanrolero de estos jóvenes poblanos. Entre algunos temas destacados se encuentran la ya varias veces mencionada “A volar” (pieza original del inolvidable Ritchie Valens que lleva por título “Come On, Let’s go), “Tijuana” (un tema de los Hollywood Persuaders cuyo título real era “Tijuana Surf) y “Las mellizas” (nada menos que su versión a un conocidísimo tema de John Lennon y Paul McCartney: “I Saw Her Standing There”.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.

Curiosamente, las piezas grabadas para los sencillos no aparecieron en el LP con excepción de la previamente mencionada “A volar”. Verdaderamente una pena, pues son melodías muy agradables que merecían un mejor trato.

A pesar de todo, la edad de oro del rock and roll mexicano había finalizado para 1964, dando paso a rocanroles frívolos, baladistas empalagosos y el predominio en radio de la llamada “Ola inglesa”, con grupos como The Beatles y The Rolling Stones. Los Demonios del Rock, después de una trayectoria exitosa que comenzó oficialmente en 1960, terminaron por separarse definitivamente entre 1964 y 1965,   posiblemente aquejados por desacuerdos entre sus integrantes, presiones familiares y escolares, la competencia profesional poblana y los cambios estratégicos en el negocio musical.

Algunos integrantes del grupo formaron parte de otros proyectos importantes. Por ejemplo, Rodolfo Apango participó posteriormente con Los Frailes; Jaime Guerra se integró a Los Teddy Gangs, otro conjunto pionero angelopolitano que encontró éxito y larga prosperidad en Acapulco (Peerless les grabó un LP titulado La vida es como un gran hotel a mediados de los sesenta) y Juan Guerra comandó numerosos conjuntos como Los Gypsies, en Chiapas, y el grupo 2 + 2, posteriormente llamado 2 + 2 de Colombia, el cual incursionó en la cumbia con buen éxito dentro y fuera del país.

Actualmente, para algunos el nombre los Demonios del Rock tiene tintes legendarios en Puebla. Pocos los recuerdan sin embargo y más pocos aún conocen con certeza su discografía o trayectoria. No obstante, al paso de las décadas se han vuelto materia de curiosidad para algunos coleccionistas y ciertos círculos culturales locales. Están muy alejados como influencia entre los músicos poblanos más jóvenes, a pesar de que sus protagonistas siguen ahí, algunos incrédulos, otros decepcionados o sin expectativas de que su legado sea redescubierto.